martes, 9 de marzo de 2010

Un Anti Sistema en el Sistema

Ya sabemos cómo funciona. Somos nosotros, claro. Incómodos, con un dejo de orgullo en nuestra alternativez. Pero no se trata de analizar esto. El tema es qué pasa con uno de estos anti sistémicos cuando se encuentren fuera de aquello que quieren dejar fuera pero que tan adentro llevan (mos). Porque es así, la “onda anti sistema” no deja de ser eso si uno vive inmerso en lo que aborrece: una onda.


El sistema está en nosotros y de alguna forma, nosotros somos él y él es en nosotros.

Ahora, si hacemos unos cuarenta mil kilómetros norte y unos changos nos regalan la posibilidad de estar lo más afueritas que se puede estar; qué pasaría? Primero dejaríamos de ser nosotros como solemos ser; porque ya no seríamos un anti S en el S; habría que ver en qué nos transformamos. Hay que tener bien en cuenta esto porque uno siempre dice que no quiere esto, que por qué las cosas son así… pero cuando uno se aleja de las cosas las ve desde otra perspectiva, no? Descubre formas que antes no veía debido a la proximidad; así nosotros también nos descubriremos, no solo portadores, sino reproductores de aquello que –

Y cómo reaccionaremos? No lo sabemos, esa debe ser la razón, por la que tan pocos intentos se han visto de hacer algo diferente, que tiene que ser radical, y da miedo, porque uno no sabe.

A veces es mejor no saber, la siento más pura a la espontaneidad.

Lo que es seguro es que es difícil prepararse para esto; porque la definición misma de prepararse implica pleno conocimiento de la situación para la que nos estamos preparando, no? Aquí no hay ese conocimiento, aquí hay unos bríos, unas ganas inexplicables, de meterse con todo y de lleno en la nada, y inventar algo.

Habrá que ser muy responsables al decir “yo me sumo” y aún más decir “querés venir?” pero también habrá un limite para nuestra preparación,

más allá de ese limite es puro gusto por la aventura…

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